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La aceptación

Cuando enseño la Comunicación no Violenta, a menudo hablo de la importancia de la aceptación como portal a la conexión. Sin embargo, cuando digo “aceptación”, no significa quedarme callada cuando algo no me está cayendo bien, o suprimir mis sentimientos y necesidades para tratar de mantener una fachada tranquila de “aceptación”.


Al decir aceptación, quiero decir observar, pero no creer al chacal que dice, por ejemplo, No debe ser así. No debes sentir eso. No me debo enojar. Debes cambiar. ¡Tengo razón!  


La aceptación es decir: “Así es cómo están las cosas en este momento. Tengo estos pensamientos, sensaciones, sentimientos y necesidades particulares, y eso está bien.


Aceptar una situación muy difícil quiere decir no resistirla, o sea, verla sin juicios y sin tratar de hacerla desaparecer. En ese caso es probable que sentirás una pena profunda, pero luego podrás ver con claridad qué acciones podrían realmente satisfacer las necesidades presentes.


Si estás operando con la idea de que la aceptación es mantener la calma bajo toda circunstancia, probablemente suprimirás tus sentimientos y, con el tiempo, eso puede llevar a la depresión.


Mi relación con mi madre ha sido para mí una lección en la aceptación. Deseo verla saludable y feliz, y tengo ideas muy específicas acerca de lo que ella “debe” hacer para ser saludable y feliz. Pasé años arengándola con consejos: "Mamá, necesitas hacer ejercicio. Simplemente comience a caminar 10 minutos al día. Ver tanta televisión está contribuyendo a tu depresión. Debes involucrarte y participar en otras actividades. ¿Por qué no te ofreces como voluntaria en la sociedad protectora de animales? ” En vano traté de cambiarla.
No importa si yo “tenga razón” acerca de lo que le ayudaría. El mensaje que ella recibe es que no la acepto ni a ella ni a su vida así como es.


Para cambiar a la aceptación, dejé de presionarla para hacer cambios. Reconocí que mi madre está sufriendo y me permito sentir la pena profunda y el dolor que conlleva reconocer eso. Cuando eso es lo que siento, eso es lo que comunico a mi mamá en vez de darle consejos y empujarla a cambiar. Suena algo como esto: "Mamá, cuando te escucho decir que te sientes muy sola, me siento triste porque deseo que tuvieras más amistades donde vives. Deseo tanto que seas feliz.” Mi mamá no ha cambiado su comportamiento, pero siento una conexión cariñosa con ella que no estaba allí antes.


Práctica: Saque unos tres minutos hoy día sólo para sentir lo que está vivo en ti. Ponga atención en las sensaciones en tu cuerpo, los sonidos que escuchas, la manera en que la luz pega lo que está delante tuya. ¿Cuál es el estado de tu corazón? ¿Está expansivo o contraído? ¿Cálido y liviano? ¿O hay tensión y oscuridad? Sea lo que sea, simplemente tome nota de la experiencia

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