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La elección

Según Marsall Rosenberg, fundador de la CNV, la elección es una de las necesidades más importantes para el ser humano.
 
La elección es diferente a las otras necesidades porque es una necesidad inalienable. No se le puede quitar.
 
La única manera de que la necesidad de elección queda insatisfecha es si perdemos nuestra conexión con ella. Viktor Frankl, en su libro “El hombre en busca de sentido”, cuenta como se mantuvo conectado con la elección aún en las circunstancias extremas de un campo de concentración Nazi. Sobrevivió y escapó del campo porque siempre reconoció que tenía opción de elegir la forma en que reaccionaba a sus circunstancias.
 
Un uso muy común del lenguaje que nos resta poder es cuando implicamos que no tenemos opción. Nuestro lenguaje está lleno de maneras de negar nuestro acceso a la elección. Por ejemplo:
 
“Tengo que hacerlo”. “Esas son las reglas”. “Es requerida”. “La política es obligatoria”. “No tuve opción”. “Es tu deber”. “Así es la vida”. “Así soy yo”. “No lo pude evitar”. “Esas son mis órdenes”.
 
El hecho sencillo de eliminar las palabras “tengo que …” de nuestro uso puede reconectarnos con la elección … nuestro poder en nuestras propias vidas.
 
Cuando te das cuenta de que quieres decir “tengo que”, es un buen momento para hacer una pausa y preguntar: “¿Qué necesidades estoy satisfaciendo al elegir esto?” “¿Qué necesidades estoy dejando de lado cuando elijo eso?”
 
Por ejemplo, cuando te escuchas decir “Tengo que ir al trabajo”, puedes hacer una pausa y tener un dialogo contigo mismo, más o menos de esta forma:
 
“Elijo ir al trabajo hoy porque satisface mi necesidad de seguridad. Cuando pienso en ir al trabajo, me siento frustrada y desalentada porque no satisface mis necesidades de creatividad, juego, y conexión. ¿Qué podría hacer de manera distinta para satisfacer todas esas necesidades durante el día?”
 
Al reconocer que uno puede elegir, uno toma responsabilidad por sus acciones y por su vida. A veces eso puede generar un poco de temor, y podría parecer más fácil atribuir la responsabilidad a las circunstancias, a otras personas, a las reglas, etc.
 
Sin embargo, negar que puedes elegir quiere decir que estás negando la oportunidad de crear tu vida de forma que todas tus necesidades están satisfechas. Una vida en que la alegría y la abundancia son pan de cada día.  Parece increíble, ¡pero es posible!

Práctica:  ¿Hay algo en tu vida actualmente ante el cual te estás diciendo que “tengo que…”? Tome un momento ahora para identificar qué necesidades estás satisfaciendo tomando esa decisión, que necesidades estás dejando de lado, y que más es posible?

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