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¡No puedo dejar de analizar!

“¡Me vuelvo loco(a) con tanto analizar las cosas!

He escuchado esto a menudo de mis clientes y estudiantes. Me imagino que la mayoría de ustedes han tenido la experiencia de analizar y volver a analizar un suceso doloroso para luego darse cuenta de que se siente igual de mal después de todo el análisis.

Probablemente te han enseñado a usar la mente y los pensamientos para abordar los retos de vida. ¿Con qué frecuencia en todos tus años de escolaridad formal te preguntaron sobre tus sentimientos y necesidades?

Probablemente te han enseñado a confiar en tus aptitudes para el análisis y la solución de problemas, en lugar de conectarte con lo que está vivo en tu corazón.

La Comunicación No Violenta (CNV) ofrece un enfoque nuevo y radical:

La manera más eficaz de vivir con claridad y alegría es conectarse con lo que está vivo en el momento.
Esto significa observar tu experiencia sin análisis o juicio. Conéctate con tu experiencia, identificando  los sentimientos y las necesidades que están vivas en ti y en otras personas. Toma acciones que honran y satisfacen todas las necesidades presentes. Esto no requiere el arduo trabajo de análisis, sino el coraje y la intención de traer tu atención a tu corazón, una y otra vez. Al hacer esta práctica un poco cada día, empezarás a confiar en tu corazón más que en tu cabeza. ¡Con el tiempo te darás cuenta de que tu corazón te da retroalimentación continua acerca de cómo puedes vivir plenamente!

Puedes empezar esta práctica tomando nota de los tipos de preguntas que te cuestionas. Cuando estás analizando, te haces preguntas como:
“¿Cómo podría suceder, que hice mal? ”.
“¿Por qué hice eso ”.
“¿De quién es la culpa?”.
 
Cuando te conectas con tu corazón o el corazón de otros, te haces preguntas como:
“¿Qué estoy sintiendo?”.
“¿Qué necesidades están vivas para mí?”.
“¿Qué sucedió o qué me dije sobre lo sucedido que estimuló estas necesidades?”.
“¿Qué quiero hacer para satisfacer estas necesidades?”.
“¿Qué necesidades quizá estaban vivas para él o ella cuando hizo eso?”.

Ningún análisis es necesario.

El análisis y la solución de problemas son hábitos de la mente.  El pensamiento habitual es algo muy potente. Requiere una intención fuerte y muchos recordatorios para acordarse a estar atento. Las buenas noticias son que puedes elegir cómo piensas y lo que piensas.
Puedes enfocar tu mente en lo que da vida: los sentimientos, las necesidades, y las acciones basadas en necesidades.

Para practicar esto, puedes fijar en tu reloj, celular, o computadora, una alarma que suene cada hora. Cada vez que lo escuchas, haz una pausa y toma nota del contenido y sabor de tus pensamientos. Luego pregúntate: “¿Estos pensamientos alegran a mi corazón?”
Al principio tal vez no consigues una respuesta. Eso está muy bien, porque tu corazón necesita tiempo y atención para abrirse y revelarse, especialmente si no está acostumbrado a que le tomen en cuenta.

Práctica: Sigue preguntando. Poco a poco tu corazón se abrirá y te conectarás con otro nivel de inteligencia.

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