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Ofrecer elogios

Lo más trágico de un elogio es que esquiva la posibilidad de satisfacer una de las necesidades humanas más importantes, es decir, la contribución valiosa.

Más que casi cualquier otra cosa, los seres humanos queremos saber que estamos contribuyendo, que estamos ayudando de alguna manera, que lo que hacemos tiene un propósito que contribuye a la vida.

Cuando ofrecemos un elogio, estamos de buen camino pero no damos en el marco de dos maneras.

Primero, un elogio es un juicio. Si me permito juzgarte hoy de que eres inteligente, entonces es posible que mañana te juzgo como tonto. El elogio crea una dinámica en que nuestra identidad está basada en lo que otras personas opinan de nosotros.

Segundo, con un elogio no ofrecemos información valiosa sobre cómo la otra persona contribuyó a la vida, y no se da cuenta de qué comportamiento satisfizo cuáles necesidades.

Cuando un estudiante me elogia diciendo: “Qué buena clase. Eres una maestra excelente”.  Me siento feliz porque sé que contribuí con él de alguna manera. Sé que algunas de sus necesidades quedaron satisfechas. 

Cuando le pregunto “¿Qué partes de la clase fueron útiles para ti? ¿Qué necesidades tuyas fueron satisfechas?” y me contesta con observaciones y necesidades específicas, siento una satisfacción profunda. Con eso, he aprendido sobre mis estrategias que fueron efectivas para satisfacer ciertas necesidades, y siento una conexión más profunda con el estudiante.

Con la Comunicación No Violenta (CNV), siempre podemos hacer referencia a los cuatro componentes: observaciones, sentimientos, necesidades y peticiones. Pero no es necesario expresarnos de manera formal y clásica. Siguen unos ejemplos sobre dar retroalimentación usando “jirafa callejera” o “jirafa informal”.

Profesora a estudiante:

“Tomás, cuando escucho como conectas esos dos conceptos de la ciencia, me siento emocionada porque veo que te ayudé a aprender este material ¿Cómo fue que desarrollaste esa idea?”

Padre a su hija:

“Clara, cuando veo cómo doblaste esas toallas, me siento feliz porque me gusta mucho verlas tan ordenadas. Gracias”.

Supervisora a empleada:

“Noté que todos los días este mes llegaste temprano para que tuvieras tiempo para acomodarte y estar lista para empezar a tiempo. Al ver eso, siento confianza y seguridad que me permite relajarme y disfrutar de nuestro trabajo juntas. Gracias”.

En una relación íntima:

“Amor, me siento muy agradecida que me escuchaste hoy. Cuando reflejaste lo que me escuchaste decir, y luego compartiste lo que surgió para ti, me ayudó a lograr más claridad y también sentirme más cerca de ti. Quería compartir eso contigo.”

Práctica 

Esta semana toma nota de cuando ofreces un elogio. En ese momento, o más tarde, traduce tu elogio en lenguaje de jirafa, usando los ejemplos para guiarte. 

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