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Las tres alarmas: ira, culpa, y vergüenza

La ira, la culpa y la vergüenza son alarmas importantes para nosotros. Nos avisan de que algunas necesidades importantes están buscando atención, y que nuestros pensamientos están aferrados a la idea de que algo “está mal y debe ser de otra manera”.  Aunque es importante sentir y reconocer la ira, la culpa y la vergüenza, es igualmente de importante no tomar acción con base en ellos. Estos sentimientos de alarma son una señal para que tomemos una pausa y reflexionemos sobre lo que estamos pensando y sobre nuestras necesidades.

La culpa y la vergüenza. Detrás de la vergüenza y la culpa hay pensamientos chacal que son alguna versión de "me he comportado mal o he sido una mala persona, y por lo tanto merezco el castigo". La idea de “merecer castigo” es un componente del paradigma de violencia sancionada que ha existido por más de 8000 años. La culpa y la vergüenza sólo son útiles cuando te llevan a conectarte con las necesidades insatisfechas de otra persona o las tuyas, en lugar de crear juicios acerca de lo que está bien y lo que está mal.

La ira.  Detrás de la ira hay pensamientos de que las cosas deben ser diferentes de lo que son, o de que alguien debe actuar de manera diferente a como lo está  haciendo. La palabra “debe” puede conducirte rápidamente a un estado de desconexión. Asimismo, en el contexto de la recuperación de una relación de maltrato*, la ira también puede ser un indicador importante  de que la persona, que recibe el abuso,  está empezando a reconocer  que tiene derecho a satisfacer sus necesidades. Pero aún en ese contexto, si se toman medidas con base en la ira, es probable que los resultados serán más violencia y las necesidades permanecerán insatisfechas.
Así que, ¿cómo podemos manejar estas emociones de manera que contribuyan a la conexión y el respeto de todas las personas involucradas? Los cuatro pasos que siguen te pueden ayudar a cambiar el resultado. Mi intención es que ellos sirvan como piedras de toque que puedes revisitar una y otra vez como apoyo en tu proceso; el orden dependerá de la situación.

La aceptación y hacer una pausa para lamentar.
Lo primero es aceptar las cosas como son. Con eso no quiero decir que debes someterte o aceptar una situación de manera desesperanzada, sino de reconocer sin resistencia lo que es, o lo que sucedió. Esto quizá puede ser un proceso largo.

Nombrar los sentimientos más vulnerables que están debajo de la ira, la culpa o la vergüenza.  Generalmente debajo de la ira, la culpa y la vergüenza están la tristeza o el pesar por las necesidades insatisfechas. Sentir la tristeza o el pesar requiere abrir el corazón y aceptar el grado de vulnerabilidad y responsabilidad, que no ocurre cuando sentimos la ira, la culpa y la vergüenza.

Nombrar las necesidades
Cuando estás en ese lugar de aceptación de tristeza o pesar, puedes buscar las necesidades insatisfechas que están vivas en ti y en otras personas,  en esa situación particular.

Actuar
Finalmente, podemos tomar una acción responsable cuando honramos las necesidades de todas las personas involucradas, incluyendo las nuestras, con la intención de satisfacer todas las necesidades.
 
* Cuando uso la palabra "abusiva" me refiero a una relación en la que no hay ni conciencia ni habilidad para honrar y satisfacer las necesidades de todas las personas involucradas; es una situación en que hay un comportamiento consistente de que una persona satisface sus necesidades a costa de la otra persona o de otras personas.

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No se trata de “aprender” la CNV


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