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Cuando demandamos lo que queremos

Cuando imaginas a alguien demandando algo, quizá pienses en alguien haciendo berrinche, con cara enrojecida, y alto volumen de voz. En la realidad, la mayoría de las demandas son más sutiles que eso (y más complejas).

Comencemos con una definición básica de una demanda. Si alguien te dice “no” cuando le pediste que hiciera algo y reaccionas aplicando más presión para que diga “sí” o castigándole, estás expresando energía de demanda. Otra manera de decir esto es que estás dispuesto(a) a satisfacer tus necesidades a expensas de las necesidades de la otra persona.

Estamos usando una amplia definición de castigo aquí. Puede ser algo tan sutil como quitar tu atención de alguien al no mirarle a los ojos, o tan obvio como decirles que es un imbécil por no hacer lo que le estás pidiendo.

Si te encuentras demandando lo que quieres, lo primero que necesitas hacer es darte compasión. La mayoría de nosotros no tuvimos modelos que nos enseñaran a hacer verdaderas peticiones y negociar maneras de satisfacer las necesidades de todos. De hecho a menudo se promueve una fórmula conciliatoria, en la cual ambas partes, tú y la otra persona, deben abandonar algunas necesidades.

 Cambiar la actitud de hacer demandas a hacer peticiones requiere estar consciente de tus necesidades y asumir responsabilidad por satisfacerlas de diversas maneras.

Hay dos clases de pensamientos que tienen grandes probabilidades de dar lugar a demandas. Uno es pensar que solo hay una manera de satisfacer una necesidad particular tuya en el momento. Cuando has tenido un conflicto con tu pareja, y te sientes dolida y asustada, deseando resolución y conexión, puedes deslizarte hacia las demandas al pensar que la única manera de satisfacer esas necesidades es conversar con tu pareja. ¡Quizá podrías decir, “¡Tenemos que hablar de esto!”

La energía de demanda también puede ser más mundana. Por ejemplo, esta mañana no pude poner mi impresora a trabajar bien. Diversas palabrotas exigentes salieron de mi boca, dejándole saber a mi impresora lo que tenía que hacer. Tomé una breve pausa y me acordé que mis necesidades de eficiencia y apoyo pueden ser satisfechas de otras maneras y en otros momentos. Se disolvió mi ira.

La segunda clase de pensamiento que da lugar a demandas es pensar que otras personas tienen una obligación de satisfacer tus necesidades de manera particular. Esto generalmente sucede cuando te relacionas con alguien como persona que desempeña una función particular en tu vida, en lugar de simplemente como otro ser humano. Por ejemplo, piensas que tu jefe debe satisfacer tu necesidad de seguridad pagándote a tiempo; tu pareja debe satisfacer tu necesidad de amor dándote un masaje; tu mamá debe satisfacer tu necesidad de cariño sabiendo, sin que le digas, lo que necesitas.

Menciono estas suposiciones comunes para recalcar que el asunto no es si tus expectativas en una relación particular son razonables o poco razonables. Tiene que ver con recordar y honrar que la otra persona también tiene  siempre la necesidad de tomar sus decisiones (autonomía). Cuando uno es consciente de eso, es más fácil abrir un diálogo con alguien que no está satisfaciendo tus necesidades.

Práctica: Esta semana, cuando pides a otra persona a hacer algo, toma nota que tu disposición a escuchar un “no” es una invitación para dialogar o satisfacer tu necesidad de otra manera. Esa es la conciencia de hacer peticiones.

***hacer clic aquí para obtener una lista de sentimientos y necesidades universales:
http://es.wiseheartpdx.org/portal/resource/index/language/sp
 

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