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Cuando los niños mienten

A veces los niños pequeños cuentan mentiras desconcertantemente obvias. (Con los años, aprendemos a mentir mejor. :-)). Por ejemplo, hace poco un lector de las Joyas dijo:

"Mi hijo me miró directamente, con unos juguetes en las manos, y me dijo, ‘Me estoy vistiendo’”.

Mentir, como cualquier otro comportamiento, es una expresión de sentimientos y necesidades. El truco aquí es poner tus orejas de jirafa* ante algo que desencadena su condicionamiento alrededor de tu necesidad de honestidad.

Si puedes responder  primero a los sentimientos y las necesidades que el niño/la niña está tratando de expresar, puedes volver más tarde y ayudarle a aprender a expresar con honestidad.

Respondamos al niño con los juguetes. Es una mañana de entre semana, y los padres se están preparando para el trabajo y los niños para la escuela. Esta es la tercera vez que has pedido a tu hijo de 8 años que se vista. ¡Eso es cuando él te mira, sentado en el piso en sus pijamas, con los juguetes en sus manos y te dice, "¡Me estoy vistiendo!".

En este momento puedes mostrar que, porque eres más grande y tienes más autoridad, le puedes obligar a hacer lo que quieres. ¡Puedes agarrar los juguetes y decir en una voz enojada, "Muévete muchacho!". Me he encontrado haciendo esto más de una vez. Es fácil hacerlo. Es la manera que la mayoría de nosotros fuimos criados.

Requiere un cambio increíble en el paradigma para resistir la fuerza de este condicionamiento para entender que tu hijo está diciendo, "Mamá, estoy estresado y necesito apoyo y no más instrucciones".   Si puedes escuchar esto, responder de una manera respetuosa y compasiva se vuelve obvio. Así, tomas 3 o 4 minutos para sentarse en el piso con tu hijo:

Mamá: ¿Te sientes estresado esta mañana y deseas un poco de tranquilidad?

Hijo:  Si, mamá, siempre me estás gritando.

Mamá: ¿Te gustaría que las mañanas fueran más suavecitas?

Hijo: Si, simplemente quiero jugar y luego vestirme.

Mamá: Me imagino que es difícil dejar de lado tus juguetes una vez que estás jugando.

Hijo: Si.

Mamá: ¡Cierto! A veces se me hace difícil dejar la computadora cuando necesito ir en alguna parte. Lo que hago es poner una alarma para mí mismo. ¿Te ayudaría si te pongo la alarma para cuando es hora de vestirte?

Hijo:   Puede ser.

Mamá: Muy bien, intentemos. Lo haré mañana. Ahora estamos atrasados así que ¿qué te parece si te ayudo a guardar los juguetes?

Hijo: Está bien.

En nuestras vidas típicas de horarios y compromisos es fácil verse envuelto en la ansiedad de ser puntual y hacer que las cosas salgan de cierta manera. En la conciencia de la Comunicación no Violenta, vuelves a lo más importante:  la calidad de conexión que creas contigo mismo y con otras personas en el momento.  Esta calidad de conexión, momento por momento, es lo que establece relaciones cariñosos y sólidas. Relaciones amorosas y sólidas son la fundación de una vida llena de satisfacciones.

Práctica: Esta semana, toma nota de dónde estás sacrificando la calidad de conexión contigo mismo o con otros,  por llegar a la próxima actividad. Respira profundamente y recuerda lo que es lo más profundamente importante en tu vida.

* Tener las "ojeras de jirafa puestas" quiere decir que estamos adivinando los sentimientos y las necesidades de la persona que nos está hablando.

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