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Hacer concesiones y la reactividad

Hacer concesiones da lugar a la reactividad. El proceso más común para hacer concesiones es que tú cedes algo que tú quieres, y yo cedo algo que yo quiero, y nos encontramos, ambos infelices, a medio camino. Con el tiempo, empezamos a resentirnos mutuamente, y tenemos menos paciencia en la relación. La reactividad se nutre de energía de hábitos. Cuando tus necesidades no están satisfechas, tu capacidad para ser atenta y para actuar con intencionalidad disminuye, y los hábitos de reactividad llenan los espacios.

Cuando la reactividad surge de las concesiones, puede ser que suene así: “Me estoy sofocando en esta relación”. “Necesito mi propio espacio”. “Quisiera ser libre para tomar mis propias decisiones”. “Ya ni sé quién soy”. “Siento que somos dos barcos que se pasan” o “Mis necesidades no importan”.

Lo que realmente deseas en una relación es colaboración, es decir, un esfuerzo mutuo que asegurar que las necesidades de ambos estén satisfechas. ¿Por qué parece eso un sueño irrealizable?

Cuando estás inmersa en tus estrategias preferidas, hay pocas opciones y parece que no hay manera de satisfacer las necesidades de ambos. Cuando uno está conectado con las necesidades, hay infinitas opciones. A menudo, cuando estás conectada con alguien de corazón, tus necesidades pueden cambiar y puedes soltar una idea, no por medio de una concesión, sino porque tienes la necesidad genuina de contribuir al bienestar de tu pareja.

Identificar las necesidades es la parte más difícil. No les mentiré, requiere un compromiso firme de vivir con la conciencia despierta para hacer un cambio: en vez de pensar en términos de estrategias, escoger vivir con base en las necesidades.

Para hacer ese cambio, ayuda reconocer los pensamientos y creencias que están detrás de las concesiones y los que están detrás de la colaboración. Aquí hay algunas que puedes contemplar. Los ejemplos de hacer concesiones están en tipo de letra corriente, y las de colaboración están en cursivas.

Tengo que renunciar a lo que quiero para que esta relación funcione. 
Vs.
Esta relación solo funcionará si soy leal y honesta con mis sentimientos y necesidades, y si estoy dispuesta a conectar con tus sentimientos y necesidades.

Tengo demasiadas necesidades. Tengo que suprimirlos.
Vs.
Todas mis necesidades son válidas y pueden ser satisfechas de maneras que todavía no me he imaginado.

Tenemos necesidades diferentes y eso es algo que tenemos que aceptar.
Vs.
Tenemos las mismas necesidades que surgen en diferentes momentos, y que son satisfechas de diferentes maneras. Es esencial que aceptemos nuestras diferencias sobre la manera que satisfacemos las necesidades.

Si realmente me quisieras, sabrías cuáles son mis necesidades y cómo satisfacerlos.
Vs.
En cada momento mis necesidades pueden ser diferentes, y es mi responsabilidad hacerte saber cuáles son y cómo se satisfacen (pueden ser satisfechas por ti o por otra persona).

Soy responsable de arreglar tus problemas y anticipar tanto tus necesidades como tus peticiones.
Vs.
Considero que eres responsable por tus propias necesidades y peticiones. A no ser que me lo pidas, no te ofrezco soluciones ni te doy consejos.  Aún así, me aseguro que realmente entiendo tu experiencia antes de ofrecer mi punto de vista.


Quizás la parte más difícil de abrazar la conciencia de la verdadera colaboración es ser honesta sobre ciertas cosas que tu pareja talvez nunca realmente quisiera hacer contigo. Por ejemplo, a ti talvez te apasiona hacer yoga, y hacerlo satisface tantas necesidades tuyas que no puedes imaginar no compartir esta actividad tan increíble con tu pareja. Tu pareja te acompaña a clases de yoga para complacerte, pero realmente no lo disfruta, especialmente no tanto como tú lo disfrutas. Después, te sientes desmotivada porque no pudo satisfacer tu necesidad de celebración. En vez de admitir que tu  pareja no disfruta de la yoga, intentas convencerle de lo bueno que es, y buscas la manera perfecta para hacer yoga con él para que por fin él puede darse cuenta de lo maravilloso que es.

He trabajado con parejas que han pasado décadas rogando al otro para que participen juntos en una actividad favorita. Tristemente, esto deposita montones de resentimiento en la relación. Desde una conciencia de colaboración, puedes honrar y hasta lamentar las diferencias entre los dos, y luego hacerse estas preguntas: “¿Qué podemos hacer juntos que ambos podamos fácilmente disfrutar?”,  “Para aquello que me apasiona y que no apasiona a mi pareja, ¿estoy dispuesta a encontrar amistades con quien puedo compartir esa actividad?”.

Práctica

Esta semana, mantente pendiente de una situación en la que te sientas en la tentación de hacer una concesión. Muchas veces la clave será que piensas que tienes que hacer algo para otra persona. Identifica cuáles necesidades esperas satisfacer al hacerlo, y cuáles  necesidades no serán satisfechas. ¿Cómo sería entrar en esa situación con la conciencia de la colaboración? ¿Cuáles de las creencias de colaboración, escritas en cursivas anteriormente, son las más relevantes para esa situación?

***Haga clic aquí para acceder una lista de sentimientos y necesidades universales.

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