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Tener compasión con uno mismo

En mi experiencia, a menudo es más difícil para las personas darse auto-empatía que darle empatía a otra persona.

¿Por qué es tan difícil?

Hace poco envié dos correos electrónicos que estimularon dolor en las personas que los recibieron, y no quedaron satisfechas sus necesidades de comprensión, reconocimiento, y consideración.

A continuación describo tres cosas que intervinieron en mí para dificultar la auto-empatía.

1. Todos nosotros cargamos una serie de normas sobre cómo "debemos" ser, que a menudo no creemos que aplican a los demás.

Generalmente estas normas están inconscientes, pero nos estamos comparando continuamente con ellos. Puedes descubrir las normas que sostienes para ti mismo considerando las diversas funciones que desempeñas en la vida: de hija, hijo, trabajador, trabajadora, padre, madre, estudiante, persona espiritual, etc.

En mi caso, tenía una norma alrededor de ser la comunicadora perfecta. Después de todo, ¡es mi profesión! Se supone que no debo cometer errores. Mis chacales me decían: “¿En qué rayos estabas pensando? ¡Debes tener vergüenza!”
Cuando te estás comparando con una norma que mantienes, es difícil conectar con tu corazón y simplemente aceptar lo que es.

2. La auto-empatía requiere tiempo, estar focalizado, y estar dispuesto a enfrentar el dolor de la situación.

Vivimos en una cultura que valora la distracción como remedio ante el sufrimiento. En el momento parece más fácil simplemente apartarnos de la situación e ir a ver una película, comer algo, o no pensar en ello hasta que la emoción se ha reprimido o disuelto debido al paso del tiempo.

Me dolió la respuesta que recibí, luego de un mensaje de correo que envié.  No quería admitirme  a mí mismo cuánto me había dolido, así que mi esfuerzo de auto-empatía fue superficial: "Me siento confundida y frustrada cuando no disfruto de la conexión,  por falta de claridad y comunicación". Más tarde, cuando tomé el tiempo con un amigo que es muy hábil con la empatía, me di cuenta de que lo que realmente sentía era dolor, porque la consideración y la confianza que yo hubiera esperado en nuestra conexión estaban ausentes. ¡Eso sí dolió!

3. La auto-empatía también requiere habilidad y conocimiento.

La habilidad se refiere a poder enfocar tu mente y tu corazón en el evento dado, como también en los sentimientos y las necesidades conectadas a ello. A veces tu mente es como un mono que brinca de rama en rama analizando, teorizando acerca del futuro, recordando otras situaciones similares, etc. Domar tu mente quiere decir poder enfocar únicamente en la situación dada.

Por otro lado, el conocimiento se refiere a tener facilidad de usar  el vocabulario para los sentimientos y las necesidades, y para reconocerlos en ti mismo.

En mi ejemplo, esta sola situación conllevaba muchos niveles de sentimientos y necesidades en mí. Había sentimientos y necesidades vivas en los momentos antes de que envié los correos electrónicos. Había sentimientos y necesidades vivas relacionadas con situaciones similares pasadas. También había sentimientos y necesidades conectadas a los resultados de mis acciones. Tenía que dedicar tiempo con un amigo hábil con la empatía, o con mi diario, con la lista de sentimientos y necesidades delante de mí, para poder permanecer centrada y descubrir todos los sentimientos y las necesidades presentes.

Aunque todos estos retos se interponen a la auto-empatía, quizás el obstáculo más pernicioso es la creencia de que nuestros errores reflejan una naturaleza intrínsecamente imperfecta, en lugar de reconocer que toda acción que tomamos es un esfuerzo para satisfacer una necesidad que enriquece la vida. A veces es suficiente  estar consciente de esa creencia,  para abrir un espacio que nos permite practicar la auto-empatía. No necesariamente tenemos que luchar para eliminar esa creencia. Podemos practicar la auto-empatía independientemente de conocer la verdad acerca de nuestra naturaleza inherente.

Práctica: Esta semana,  escoge una situación con la cual estás experimentando algunas necesidades no satisfechas. Aparta quince minutos para revisar tu lista de sentimientos y necesidades, y apunta todos los que están relacionadas con esa situación (puedes obtener la lista en mi sitio web). Sigue  mi ejemplo en el punto 3 arriba,  para llegar a todas los niveles de sentimientos y necesidades. Cuando sientes un cambio y que estás conectando(a) a tu corazón, y has logrado claridad acerca de tus necesidades, decide qué acciones o peticiones específicas quieres tomar o hacer para empezar a satisfacer esas necesidades.

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