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Tu preocupación por el mundo

Eres una persona compasiva y tienes un deseo genuino por el bienestar y felicidad para todos los seres, pero a veces ese deseo se pierde. Cuando reflexionas sobre la inequidad en la distribución de los recursos, posiblemente empiezas a perder la esperanza. Empiezas a sufrir por el sufrimiento. ¿Qué puedes hacer para salir de la desesperanza para mantenerte conectada/o a un estado de conciencia combinado con la contribución?

La acción sabia fluye de la “atención sabia”. La desesperanza es una indicación de una atención no sabia. Has seguido tus pensamientos sobre un planeta condenado a la destrucción o alguna versión de esa historia. Así que, cuando sientes desesperanza (combinada con otros sentimientos de alarma como la culpa, la depresión, la ira y el remordimiento) es una pista importante. Te está alertando a que tomes nota de dónde estás enfocando tu atención.

Una forma de atención sabia que te puede ayudar con relación a tu preocupación por el estado del mundo, es seguir los cuatro elementos de la comunicación no violenta. Voy a repasarlos, uno por uno, con relación a este tema. 

En primer lugar, identifica (nombre) lo que viste o escuchaste que desencadenó esta experiencia de sentirse sin esperanzas. ¿Fue algo que viste camino al trabajo, una historia que escuchaste en la radio, una noticia en la televisión, u otra cosa?

Luego, permítete el espacio para sentir la pena y el dolor por el sufrimiento de que fuiste testigo/a. La pena es un sentimiento conectado y expansivo. Si empiezas a sentir pesadez, o un colapso interno, o que te cierras para protegerte, has salido de la pena y has entrado en un estado de reactividad. Asimismo, la pena es un sentimiento que tiene vida propia. No tomas la decisión de sentir pena. Simplemente haces espacio para recibirla al sentarte en silencio. Surgirá y se desvanecerá por cuenta propia.

Tercero, nombra las necesidades/valores específicos que surgieron para ti cuando presenciaste el evento que identificaste. Pueden ser una o más de las siguientes: compasión, justicia, contribución, esperanza, mutualidad, aprecio, respeto.

Cuarto, dirige tu atención a las maneras en que ya estás satisfaciendo esas necesidades en tu vida diaria. Esto puede incluir cosas que son parte integral de tu estilo de vida, como comprar comida orgánica, no usar bolsas plásticas, compartir tu sonrisa y consideración de manera igual con todas las personas que encuentras, etc. Existen muchos libros que nombran estas cosas sencillas. Quiero enfatizar que no son las cosas que haces, sino la calidad de atención con que las haces. Por ejemplo, si tomas el tiempo para ir al mercado de productos orgánicos pero lo haces sintiendo molestia porque lo tomas como un deber, solo contribuye a la red de sufrimiento.

Cuando nombras las cosas que ya estás haciendo para vivir de acuerdo con tu compasión para otros seres vivos, házlo de manera suave y lenta, y déjate sentir la calidad de atención en cada cosa que haces. Esto es la atención sabia.
 
Y por último, conociendo tus fuerzas y dones especiales, puedes preguntarte: “¿Hay algo más que quisiera hacer y que podría hacer con generosidad de mi corazón?”. La acción sabia surge de la atención sabia. 

Práctica

Toma unos minutos ahora para reflexionar sobre este tema. Sigue cada uno de los pasos mencionados. Toma nota de la calidad de atención que estás brindando y del impacto de tu atención sobre tu sentido de bienestar y tu capacidad de tomar acciones sabias.

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