Shopping Cart Ver Canasta

(503) 544-7583
Email LaShelle
Contact LaShelle





Thanks!

Thanks for contacting us. We will get in touch with you soon!

Close this window

Valor personal, perdón, y reparación

Cuando te percatas que has hecho algo que no ha satisfecho las necesidades de otras personas, surge un sentimiento natural de pesar y pena por los efectos de tus acciones. En tanto  puedas lamentar las necesidades insatisfechas por tus acciones, tanto puedes aprender de la experiencia y moverte hacia adelante haciendo algo diferente.

Pensar que tu comportamiento y las reacciones de otras personas son indicadores de tu valor personal crea obstáculos para poder reparar una relación con alguien y actuar de manera diferente en el futuro. En ese contexto, tus pensamientos te dicen que eres una persona mala, despreciable, un fracaso, que no puedes ser amada, y que tu comportamiento lo prueba de manera contundente. Esta manera de pensar crea un ciclo de violencia tanto interno como en tus relaciones con otras personas.

A nivel interno, esa situación crea un sentido de inseguridad y vulnerabilidad que puede dar lugar a actitudes defensivas y enojo volátil. Si algo que haces puede disminuir tu valor personal, eso quiere decir que cualquier pequeño retroalimentación negativa que recibes de otra persona también representa una amenaza potencial a tu valor personal. Creer que no tienes valor personal innato, y que tu valor personal depende de tu comportamiento o de los juicios de otras personas es vivir en un mundo infernal caracterizado por un ciclo repetitivo de culpa, vergüenza, depresión y enojo. En ese lugar, no puedes acceder a la compasión por ti mismo o para las personas cuyas necesidades no fueron satisfechas por tu comportamiento. Esa manera de pensar crea un obstáculo para la reparación de la relación.

Cuando estás desconectada de tu valor innato, puedes atribuir a la otra persona el poder de restaurar tu bondad. “Por favor, discúlpame” se convierte en “por favor restaura mi bondad”. Esto coloca a la otra persona en una posición difícil. Puede sentirse obligada a decir, “Sí, yo te perdono”, en un esfuerzo por satisfacer, de manera superficial, una necesidad de restaurar la armonía. Además, es posible que esa persona piensa que debe “perdonarte” para estar en integridad con su ideal de lo que es una personal compasiva. Sin embargo, al hacer eso muchas veces se comprometen las necesidades de autenticidad, empatía, claridad, reparación y armonía, verdad.

Si en la relación ya existe la dinámica de echar culpa y expresar exigencias como estrategias para satisfacer necesidades, pedir a la otra persona que te perdone contribuye a esa dinámica. Alimenta la dinámica de que una persona tenga poder sobre la otra, y que ambos aceptan esa situación.

En la Comunicación No Violenta (CNV), el perdón busca crear una calidad de conexión que abre el corazón de manera natural.

Si confías que la energía de la vida es intrínsicamente buena (y que tú eres una manifestación de la energía de la vida), y puedes identificar los pensamientos negativos como pensamientos nada más y no como “La Verdad”, puedes ver tu comportamiento de otra manera. No te pierdes en un remolino de culpa, vergüenza, y auto-juicios. Si aceptas que la bondad es una cualidad intrínsica, puedes ofrecerte autoempatía y reflexionar sobre los pensamientos, sentimientos, y necesidades que estaban activas cuando te comportaste de manera que no satisfizo las necesidades de la otra persona. Te puedes considerar con compasión, sabiendo que estabas haciendo lo mejor que podías en ese momento. Puedes lamentar las necesidades insatisfechas y sentir compasión por la persona que afectaste. Este es el camino verdadero a la reparación.

Lo que sigue es un ejemplo de un error que cometí hace poco con respeto a un acuerdo que había hecho con mi pareja. Mis voces internas me decían: “¡Fallaste!”, y podía sentir la reactividad que surgía de mis voces internas. Hubiera sido fácil caer en la trampa de pedir perdón. Debido a mis voces críticas, no pude ofrecer empatía de inmediato a mi pareja pero sí logre evitar la dinámica de “Por favor, perdóname”. Así emergió el perdón en esta situación, usando la perspectiva de la CNV:

Diálogo inicial (en la mañana)

Yo: He aceptado dos clientes más y por eso no trabajaré contigo esta tarde, como habíamos acordado. ¿Lo podemos hacer el jueves?

Mi pareja: (La cara expresando irritación). No, eso no sirve para mí. Reacomodé el asunto para alquilar el camión con base en lo que habíamos acordado.

Yo: Me siento desilusionada porque quiero honrar nuestros acuerdos.

Mi pareja: Parece que no nos comunicamos con suficiente claridad.

Yo: Me siento conmovida por tu disposición a acomodar tu día para trabajar conmigo, es muy importante para mí. Quizá puedo cambiar algunas cosas.

 Mi pareja: Estoy bien, no te preocupes.

Segundo diálogo (interno, auto-compasión)

Yo a Yo: ¿Qué sucedió? ¿Cómo fue que hice ese error? 

Es únicamente el segundo día de mi nuevo programa, y no tenía suficiente claridad de como todo se encajaba. Estaba tratando de satisfacer varias necesidades a la misma vez. Estoy invirtiendo bastante energía en hacer este cambio, y toma tiempo para que esta transición se complete. Es comprensible que haya hecho este error.

Tercer diálogo (con mi pareja esa misma tarde)

Yo: Amor, me imagino que el error que hice con mi programación hoy fue frustrante para ti porque valoras mucho la consideración, el trabajo en equipo, la confianza y la predicibilidad, ¿verdad?

Mi pareja: Si claro. Planifico mi día con mucho cuidado para que fluya bien y con eficiencia, y también me gusta hacer proyectos contigo.

Yo: Si. Me entristece mucho saber que mi error interfirió en que pudieras satisfacer esas necesidades. ¿Hay algo más que me quieras decir?  (Haga una pausa para ver si desea expresar algo más.)

Yo: Quiero que sepas que quiero apoyarte para que puedas satisfacer esas necesidades y me comprometo a escribir en mi calendario lo que acordamos hacer juntos. Hay algo más que quisieras pedir para satisfacer esas necesidades?

Mi pareja: Sólo que me digas cómo estás viendo las cosas que acordamos:  si son un “talvez” o un compromiso firme.

Yo: De acuerdo, puedo hacer eso.

Este diálogo muestra los cuatro elementos básicos de una reparación:

  1. Auto-empatía
  2. Empatía para la otra persona
  3. Expresión honesta de lo que lamentas acerca de cómo tu comportamiento no satisfizo necesidades
  4. Un plan de acción para actuar de manera diferente en una situación similar futura.

Práctica

Esta semana, si cometes algún error y las cosas no se desenvuelven como habías programado, toma una pausa para respirar con calma varias veces al día, y recuérdate de las necesidades que estabas tratando de satisfacer, como también tus buenas intenciones. Al poner más atención en tus intenciones, evitas que el mundo exterior te abrume y te conduce a preocuparte de tu valor como persona. Recuerde que tienes valor igual que los pájaros que cantan en las mañanas, los árboles majestuosos del bosque, y las flores multicolor.

Próxima Joya
Tu jefe vociferante
Joya Anterior
Frente al prejuicio


¿Comentarios? ¿Preguntas? Me encanta recibirlos. Responda abajo o me envía una nota por correo electrónico.

Avísame si hay comentarios adicionales